FisiologíaReproductor




APARATOREPRODUCTORFEMENINO

  

    El aparato reproductor femenino está formado por los ovarios, las  trompas de Falopio, el útero, la vagina y los genitales externos. Los ovarios  son las gónadas donde se producen los óvulos. Una vez al mes uno de esos óvulos  es expulsado a las trompas de Falopio donde tendrá lugar la fecundación. Si el  óvulo es fecundado viajará a través de las trompas hasta el útero donde se  implantará y dará lugar al feto, la placenta y las membranas fetales.


    La ovogénesis

    La ovogénesis es la formación de los gametos femeninos. Los gametos femeninos son los óvulos. Se producen a partir de las células madre llamadas ovogóneas. Todas las ovogóneas que tiene una mujer se producen cuando es un embrión y antes del nacimiento, todas las ovogóneas se han transformado en ovocitos de primer orden. Estas células sufrirán una división llamada meiosis para formar los óvulos, que son células con la mitad de la carga genética. En la meiosis, un ovocito de primer orden se dividirá en cuatro células pero solo una de ellas será el óvulo, el resto son cuerpos residuales llamados corpúsculos polares.

    Cuando se alcanza la pubertad, en cada ciclo, uno de esos ovocitos continuará con el proceso de la meiosis transformándose en ovocito de segundo orden; y solo si es fecundado completará la meiosis formando así el óvulo.


 

Ciclo ovárico

     Éste ciclo se produce cada 28 días aproximadamente en las mujeres en edad fértil. Comienza con la menstruación y en él, un ovocito de segundo orden se prepara para ser fecundado. Durante este ciclo se alteran los niveles de las hormonas hipofisarias FSH y LH y esto produce alteraciones físicas de los ovarios y otros órganos sexuales.  Culmina con la liberación de un ovocito a las trompas para que sea fecundado.

    En primer lugar se produce la fase folicular del ciclo. Los ovarios contienen folículos primordiales que constan de un ovocito rodeado de células de la granulosa. Al comienzo del ciclo se empiezan a secretar grandes cantidades de FSH y LH lo que produce el desarrollo de algunos de esos folículos. El ovocito crece y proliferan las células de la granulosa formándose el folículo primario. 

    En los siguientes días los niveles de FSH superan a los de la LH y es esta hormona la que origina un mayor desarrollo del folículo. Las células foliculares proliferan aun más. Además, las células del estroma circundante se organizan formando unas capas alrededor del folículo llamadas tecas. Unos días después la granulosa comienza a segregar líquido folicular rico en estrógenos. Este líquido forma unas cavidades entre las células de la granulosa. Tenemos así el folículo secundario. 

    La acción combinada de la FSH y los estrógenos así como la LH que aún esta presente provoca un crecimiento más acelerado del folículo. El ovocito crece mucho y queda sepultado junto con un grupo de células de la granulosa en un polo del folículo. Este es el folículo maduro o terciario. 

    Después de una semana de crecimiento y justo antes de la ovulación uno de los folículos crece más que los demás y el resto involuciona en un proceso llamado atresis. La atresis es necesaria para que solo se ovule un folículo cada mes y no se pueda desarrollar más de un feto en cada gestación.

    Aproximadamente 14 días después del inicio de la menstruación se produce la ovulación. Dos días antes de que se dé hay un gran aumento de los niveles de LH que posibilitan la ovulación. La LH hace que el folículo se hinche y estalle liberando al ovocito rodeado de células de la granulosa que forman la corona radiante. Además transforma las células de la teca y de la granulosa en secretoras de progesterona. En el día previo a la ovulación los niveles de estrógeno disminuyen mientras que los de progesterona aumentan.

    Horas después de la ovulación tiene lugar la fase luteínica. El folículo se transforma en cuerpo lúteo por la acción de la LH. Las células de la granulosa y de la teca crecen y se vuelven amarillas y producen gran cantidad de hormonas ováricas, sobretodo progesterona. Si el ovocito no es fecundado el cuerpo lúteo degenera en cuerpo álbicans y es reabsorbido. Debido a su degeneración las hormonas ováricas disminuyen mucho y esto desencadena la menstruación. Así comienza de nuevo el ciclo.

    Hormonas ováricas

    Los ovarios producen estrógenos y progesterona. Ambas son hormonas esteroideas, es decir, derivadas del colesterol.

    La principal función del estrógeno es el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos. La progesterona en cambio prepara el útero para la gestación y las mamas para la lactancia.
Los estrógenos además, inician el crecimiento de las mamas y del aparato productor de leche y estimulan el crecimiento óseo.

 
    Ciclo endometrial


    Debido a la producción de estrógenos y progesterona durante el ciclo ovárico, se producen una serie de variaciones cíclicas en el endometrio (mucosa que recubre al útero) destinadas a favorecer la implantación del zigoto y su desarrollo.

    Comienza con la menstruación. En ella se desprende y expulsa la mayor parte del endometrio quedando solo una capa basal a partir de la cual se desarrollará de nuevo. Esto ocurre debido al descenso brusco de los niveles de hormonas ováricas que hace que no llegue irrigación al endometrio que se necrosa y se desprende.

    Después tiene lugar la fase proliferativa. Se produce por los elevados niveles de estrógenos en la primera mitad del ciclo que hacen que el endometrio prolifere y se llene de glándulas y de vasos sanguíneos.

    Por  último la fase secretora. Es originada por el aumento de los niveles de  progesterona en la segunda mitad del ciclo, tras la ovulación. Las glándulas se  vuelven mas tortuosas las células crecen se llenan de sustancias, sobre todo  glucagón y aumenta el aporte sanguíneo al endometrio.


Pubertad y menarquia

El período de la pubertad comienza por un aumento gradual de la secreción de hormonas gonadotropas por parte de la hipófisis. Este período comienza alrededor de los ocho años y culmina con el inicio de la menstruación (por término medio a los 13 años) lo cual se conoce como menarquia.

            Los ovarios infantiles son perfectamente capaces de funcionar bajo una estimulación adecuada, sin embargo, durante esta etapa, el hipotálamo no secreta cantidades suficientes de GnRH. Mediante estudios experimentales, se ha visto que el hipotálamo infantil es capaz de secretar esta hormona, pero falta la señal adecuada procedente de alguna zona del encéfalo que desencadene la secreción. Por lo tanto, se cree que el comienzo de la pubertad se debe a un proceso de maduración que quizá tenga lugar en el área del sistema límbico.

 

Menopausia

Cuando las mujeres alcanzan una edad entre 40 y 50 años, sus ciclos sexuales se tornan irregulares, careciendo, algunos de ellos, de ovulación. Se denomina menopausia al período que acontece, meses o años después de estas irregularidades, donde los ciclos cesan y las hormonas sexuales femeninas disminuyen hasta casi cero.

            A lo largo de la vida de una mujer, unos 400 folículos primordiales crecen para formar folículos vesiculares, mientras que cientos de miles de ovocitos degeneran. Según se aproxima a cero el número de folículos primordiales, hecho que ocurre sobre los 45 años, la producción de estrógenos desciende. Cuando ésta alcanza un valor crítico, los estrógenos son incapaces de inhibir la producción de gonadotropinas FSH y LH, hormonas segregadas en grandes cantidades y de forma continua durante la menopausia.

            La pérdida de estrógenos puede provocar notables alteraciones fisiológicas, como por ejemplo:

  • “Sofocos”, caracterizados por una rubefacción extrema de la piel
  • Sensaciones psicológicas de disnea
  • Irritabilidad
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Diversos trastornos psicóticos
  • Disminución de la resistencia y de la calcificación de los huesos de todo el cuerpo

 

En el 15% de las mujeres, estos síntomas tienen tal magnitud que justifican un tratamiento. En un primer momento, ese tratamiento es psicológico, si no basta, se administran diariamente estrógenos reduciendo las dosis paulatinamente.

 

Acto sexual femenino

            El éxito de la realización del acto sexual femenino depende tanto de la estimulación psicológica como de la estimulación sexual local. El deseo depende de la educación, el impulso fisiológico y sobre todo con el grado de secreción de hormonas sexuales. De este modo, se alcanza el máximo cuando se produce la ovulación, ya que es entonces cuando se produce una elevada secreción de estrógenos.

            La estimulación sexual local está basada en el masaje de diversos puntos erógenos como pueden ser la vulva, la vagina, los pezones y, sobre todo, el glande del clítoris. Esas sensaciones sexuales son llevadas al cerebro por los segmentos sacros de la médula espinal a través del nervio pudendo y el plexo sacro.

            Erección y lubricación femeninas:

            Alrededor del orificio vaginal y extendiéndose hasta el clítoris existe tejido eréctil similar al del pene. Este tejido está controlado por nervios parasimpáticos originados en el plexo sacro. Las señales parasimpáticas:

  • Dilatan las arterias en las primeras fases de la estimulación sexual, liberando NO, Ach y VIP. Esta acumulación de sangre hace que el introito se tense, facilitándole al varón que eyacule.
  • Provocan la secreción de moco por parte de las glándulas de Bartolino. Este moco es responsable de gran parte de la lubricación durante el coito, además de la procedente de las glándulas uretrales y el epitelio vaginal. La lubricación contribuye a alcanzar el clímax gracias a la sensación de masaje placentero que ayuda a conseguir.

 

Orgasmo femenino:

      El orgasmo se produce cuando la estimulación local alcanza una intensidad máxima y cuando las señales cerebrales adecuadas de condicionamiento psicológico apoyan a estas sensaciones locales.

      Durante el orgasmo, los músculos perineales se contraen rítmicamente para aumentar la motilidad del útero y de las trompas de Falopio, favoreciendo, de este modo, el transporte de los espermatozoides hacia el óvulo. También se produce la dilatación durante 30 minutos del canal cervical.

      En organismos inferiores se ha visto que durante el clímax, la neurohipófisis secreta oxitocina, la cual interviene produciendo contracciones rítmicas del útero, sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si esto también ocurre en la mujer.

      A parte de todo esto, se ha observado que las mujeres se quedan más fácilmente embarazadas si la inseminación se produce en un coito normal que si es inseminada artificialmente.

      Se denomina resolución al período que sigue a la culminación sexual, se caracteriza por una sensación de satisfacción y una plácida relajación.

 

Regulación del ritmo mensual femenino: interrelación entre las hormonas ováricas e hipotálamo-hipofisarias

            El  hipotálamo segrega GnRH al sistema portal hipotálamo-hipofisario, hormona que va estimular a la hipófisis para que secrete FSH y LH. El hipotálamo no secreta GnRH de forma continua sino que lo hace en pulsos de 5 a 25 minutos cada 1-2 horas. Se ha observado que si se prefunde GnRH de forma continua, se pierden sus efectos sobre la liberación de LH y FSH. Esta esencial liberación pulsátil de GnRH también produce una liberación intermitente de LH cada 90 minutos.

            La liberación pulsátil de GnRH está determinada por actividad neuronal localizada en la región mediobasal del hipotálamo, en especial en el núcleo infundibular, por lo cual, éste va a controlar la mayor parte de la actividad sexual femenina. Existen, además, agrupaciones neuronales en el área preóptica que también liberan GnRH, como centros neuronales límbicos que modifican la intensidad de liberación de GnRH explicando por qué factores psicológicos modulan la función sexual femenina.

            Los estrógenos, y especialmente en presencia de progesterona, ejercen un poderoso efecto inhibidor de la producción de LH y FSH. Operan a nivel de la adenohipófisis y en menor medida sobre el hipotálamo. Además, existe otra hormona, liberada por el cuerpo lúteo, denominada inhibina, que ejerce una acción de retroalimentación negativa sobre la adenohipófisis inhibiendo principalmente la liberación de FSH y en menor medida la de LH.

Oscilación por retroalimentación del sistema hipotálamo-hipófiso-ovárico

El ritmo del ciclo sexual femenino opera según la secuencia de tres acontecimientos:

  1. Secreción postovulatoria de hormonas ováricas y depresión de las gonadotropinas hipofisarias. Entre la ovulación y la menstruación el cuerpo lúteo secreta grandes cantidades de progesterona y de estrógenos, además de la hormona inhibina. Como ya se ha mencionado, todas estas hormonas ejercen una retroalimentación negativa sobre la adenohipófisis, inhibiendo la producción de FSH y LH haciendo que sus concentraciones más bajas se sitúen 4 días antes del comienzo de la menstruación.
  2. Fase del crecimiento folicular. Dos días antes de la menstruación, el cuerpo lúteo involuciona y los valores de estrógenos, progesterona e inhibina son mínimos. Esto hace que el eje hipotálamo-hipófisis comience a secretar FSH y LH de nuevo, haciendo, de este modo, que los niveles de estrógenos se eleven paulatinamente alcanzando su máximo hacia los 13 días. Mientras tanto, la FSH y LH experimentan durante los 11-12 primero días una ligera disminución por efecto de la retroalimentación negativa. Después se produce un repentino aumento de LH, y en menor medida de FSH. Tras este pico se produce la ovulación.
El pico preovulatorio de LH y FSH provoca la ovulación. Después del día 12, la secreción de FSH y LH (tras haber experimentado un pico debido a la alta concentración de estrógenos y al comienzo de secreción de progesterona por el folículo) cae en picado, no sin antes haber provocado la ovulación (debida a la LH) y el desarrollo del cuerpo lúteo.